Cambiar es “desprenderse de una cosa y recibir o tomar otra en su lugar” y, a lo largo de nuestra vida, estamos permanentemente en un proceso de cambio: nuestro peinado, el peso, la gente que nos rodea, el coche, la bicicleta, la ropa, los accesorios, el ordenador, etc. Es una evolución continua en forma de espiral infinito, porque nunca volvemos a pasar por el mismo sitio de la misma manera, porque la experiencia misma nos ha cambiado.

 ¡Qué filosófico! Sí, es verdad. Es demasiado profundo para un viernes por la mañana, pero todo es cosa de ponerse trascendentales de cara al fin de semana y tomarse estos dos días para pensar en todas aquellas cosas que podemos cambiar ahora mismo para mejorar nosotros mismos y aprovechar cada instante que tenemos.

1. Cambia el libro que estás leyendo si no te emociona. La literatura, además de su función de entretenimiento o educativa, tiene que conmoverte, tiene que llegar al corazón. Si la historia que estás leyendo no te dice nada ni sus personajes te motivan a seguir, ciérralo y lánzate a otra magnífica aventura, en prosa o en verso, pero que te llene la tripa de mariposas y de sentimientos el corazón, ya sea por placer o por saber. Demás está comprobado que, si no hay emociones comprometidas en el proceso de aprendizaje, las cosas tienden a olvidarse. No es con rigor o dolor que entra el conocimiento, sino con amor. ¡Mira qué bonito!

2. Cambia tu armario. Exprésate con tu ropa y tus accesorios, y deja que tu cuerpo, en su totalidad, hable de ti. Es difícil encontrar un estilo propio y saber aprovecharlo, pero es la mejor forma de destacar entre tanta uniformidad de la moda. Aprovecha las nuevas y las viejas tendencias para crear tu propio lenguaje estético y lánzate con todas tus fuerzas a encontrarte con ese nuevo tú que te espera al otro lado del cambio.

3. Cambia tu perfume. Sorprende y sorpréndete con un nuevo aroma. Utilízalo de vez en cuando para romper con la rutina, con la norma y déjate seducir por fragancias más frescas o más intensas, amaderadas, florales o especiadas, que te convertirán en una persona misteriosa y fascinante. No hay nada más interesante que alguien seguro de sí mismo y capaz de generar curiosidad en los demás.

4. Cambia tu dieta. Aprende a escuchar a tu cuerpo, reconoce aquello que te sienta bien y que te sienta mal, y libérate. No tienes por qué sufrir por la comida, porque ella está, además de para alimentarnos, para disfrutar. Es un momento de gozo único, de placer, de sensaciones, de vivencias, de recuerdos… No comas por comer, sino que come por disfrutar. Aprende nuevas recetas, simplifícate la vida y come algo distinto. Prueba sabores nuevos y descubre que tu paladar puede llegar mucho más lejos. Cambia tus ollas y platos, porque la comida sabe distinta según el material en la que se prepara y se sirva, y porque así te parecerá más interesante sentarte a la mesa o llevarte la bandeja al sofá.

5. Cambia tu rincón favorito. Renuévalo, hazlo más confortable (si eso fuese posible) y relájate en él. Cuelga un cuadro o una fotografía, pinta la pared de otro color, cambia las telas de los cojines, renueva la alfombra, la manta o el suelo… ¡Tienes tantas opciones! Si es tu lugar favorito, tienes que mimarlo y mantenerlo, hacer de él un sitio acogedor y llamativo.

6. Cambia tu rutina. Haz que tu cerebro trabaje y aprenda cosas nuevas. Las rutinas se convierten en movimientos y reacciones mecánicas que tenemos tan interiorizadas que, muchas veces, las hacemos sin pensar… ¿Acaso nunca has llegado al trabajo o a casa sin realmente saber cómo lo has hecho o sin pensar siquiera en la forma de hacerlo? Pues eso, que te obligues a hacer pequeñas modificaciones en esas rutinas mantendrán joven y despierto a tu cerebro: abre la puerta de casa con la otra mano o haz lo mismo con el grifo del agua; cambia el camino por el que siempre vas a trabajar o a hacer la compra; visita otro barrio, otro cine, otra tienda… prueba cosas nuevas que te rejuvenezcan por dentro.

Estas son solo algunas de las tantas ideas que podemos darte para cambiar: cambia de coche, de ciudad, de país, de cafetería, de móvil, de reloj, de accesorios, de zapatos… ¡Las posibilidades son infinitas! Y los resultados te sorprenderán, porque todos los cambios (o la inmensa gran mayoría de ellos) son siempre para mejor.

Lo bueno, es que casi todos los puedes hacer con un pequeño ejercicio de voluntad y con la ayuda de Trueketeke.com. ¿Todavía no te habías dado cuenta de lo buenos que somos para ti?

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